Y la vida… es esto.


La vida es esto,  lo que estamos viviendo en este momento. No es lo que pasó ayer ni lo que sucederá mañana,  ni si quiera lo que está por venir… ¡La vida es hoy!

“En la vida ningún acto es neutral”. Gracias querida y admirada Nieves Pecete, por regalarme estas palabras. Cuánto de cierto hay en ellas y quizás qué poco las tengamos en cuenta. Todos nuestros actos, todos, nos ayudan a crecer como persona o por el contrario, nos ayudan a no crecer. Y cuando digo todos, me refiero a todos los actos que una persona pueda llevar a cabo en su día a día, desde el más insignificante hasta el más transcendental. Desde que aprendí la importancia de estas palabras, quizás no las haya tenido en cuenta todo lo que se merecen pero, curiosamente, me doy cuenta de que vienen a mí cuando las necesito.

Hoy quiero hablar de historias de vida que me hacen tener fuerza, canalizar mi energía y reajustar mi visión ante los problemas del día a día.

Hoy quiero hablar de Marilo, de Carmen, de José…. de personas que tratan de mejorar el mundo desde sus posibilidades más cercanas. Podría hablar del voluntariado, pero lo que quiero reflejar aquí va mas allá. Hoy quiero hablar de personas. Personas que descubren que en el “ayudar a otros” son ellos los que se ven ayudados, sin haberlo si quiera pretendido. Esa ¡es la magia de la vida!

Por eso me planteo, que por muy mal que esté el país, el mundo… y por muchas que sean las dificultades que cada persona tenga…sigo creyendo en la vida,  en las personas y en su capacidad de cambio, de mejora, de transformación y  de crecimiento.

No paro de encontrarme con buena gente. Esa, de la que dicen que va  quedando poca. ¡No me lo creo! Y no me lo creo porque no paro de ver muestras de lo contrario.

En mi día a día profesional tengo la suerte y la desgracia de trabajar con niños que por motivos de salud no pueden asistir a sus centros educativos. Y recalco tanto la desgracia como la suerte. La desgracia de ver situaciones de salud en la infancia, que las mires por donde las mires, son injustas.

¿Y la suerte ? Tengo la surte de conocer a padres que aun habiendo sobrevivido a sus hijos, siguen viéndole el sentido a la vida. Gracias Rocío, por enseñarme esto.  Tengo la suerte de conocer a niños que aun viviendo duros procesos médicos, tienen como motivación el seguir en su proceso educativo, superar cada curso escolar y seguir formando parte del grupo de amigos y amigas con los que vienen compartiendo clase y vida en su día a día.                     ¡Y lo consiguen!

Tengo la suerte de conocer a personas que aunque estén viviendo situaciones personales y laborales muy duras, siguen viendo el sentido de ayudar a los demás.

Si me lo llevo a un plano aún más personal me planteo… ¿Cómo queremos mejorar el mundo si no le damos los buenos días a nuestros vecinos cuando los vemos en el pasillo? ¿Cómo queremos que la situación política, económica y social mejore? ¿Hacemos cada uno desde nuestro pequeño entorno algo para mejorar la vida de los que tenemos alrededor?

En este momento no puedo dejar de acordarme de mi querida amiga y compañera  Ana Belén Fernández. Durante el tiempo de estudios universitarios, mi compañera y yo descubrimos nuestra pasión por la educación y nuestra convicción en que desde nuestra pequeña esfera, algo teníamos que decir y que hacer.  Cada noche, nos sentábamos en la mesa camilla para “tratar de mejorar el mundo” y cada noche llegábamos a la misma conclusión:

“Lo importante, para mejorar el mundo, es que “se nos remuevan las tripas” y que empecemos, por dar los buenos días o compartir una sonrisa con las personas que tenemos a nuestro alrededor”.

Que se nos remuevan “las tripas”, puede sonar hasta burdo a priori, pero no deja de decir, que nos preocupen y nos duelan las injusticias. Que tengamos un gesto amable con nuestras personas cercanas, puede sonar simple y  hasta superficial, pero, miremos a nuestro alrededor…

La vida es esto, la vida es hoy. Y en la vida, contamos las personas. Y en nuestro desarrollo, da igual que tengamos un contexto personal, familiar, profesional, social que nos acompañe… en definitiva en nuestro más intimo pensamiento, nos encontramos con nosotros mismos y ahí es donde cuenta cada día, cada gesto, cada noticia, cada sensación. En los días más grises, sorprendentemente se puede ver el arco iris. Qué curioso… aprendamos de eso y quedémonos sólo ese gesto amable, ese aprendizaje, ese aspecto positivo que seguro que si nos paramos detenidamente a pensar, hemos vivido y vivimos cada uno de nosotros, cada día.

La vida es esto, la vida es hoy. Y hoy, sé que quiero seguir contribuyendo a mejorar el que será el hoy de muchos otros un mañana.

Creo que, el hecho de que seamos sensibles a las injusticias y que desde ese plano nos planteemos qué podemos hacer al respecto a nuestro alrededor, es la clave. En paralelo, esforzarse para que cada día tenga sentido en nuestras vidas, es el camino.

¡Tenemos tarea!

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5 Respuestas a “Y la vida… es esto.

  1. Hola Isa. Después de leer tu comentario quien no en un momento determinado no se ha preguntado que es la vida. Dificil explicarlo con palabras, porque como dijo uno de esos maestros que sanan las heridas del alma, las que mas duelen. La vida se siente, se ve, se vive. La vida es expansión, es crecimiento,es apertura,nuevas oportunidades. También es alegría, es un despertar diario, y porque no también algo de misterio.
    Cuando pienso en mi hijo, y lo veo tan sensible, que parece que todo le afecta.
    prefiero que sea así, aunque duela. Es preferible pasar por la vida vibrando, sintiendo las cosas, aunque nos haga daño, Que ser simplemente el reflejo de nuestra propia sombra.

    • Querido amigo Manolo, qué bellas lecciones nos dan los maestros que nos cruza la vida. “La vida se siente, se ve, se vive. La vida es expasión….” Me quito el sombrero ante la vida Manolo, porque cada día me hace crecer, me pone obstáculos que quiero superar y porque pone a mi alrededor grandes personas, grandes maestros y maestras de la vida. ¡Qué grande eres Manolo! Gracias por estar ahí.

  2. Ojalá que esa disposición, ese sentimiento, perdure a lo largo de tu vida. Desafortunadamente para mi, hace años que esa visión del mundo que, comparto en ESENCIA, se convirtió en una de tantas utopías.
    Saludos

    • ¡Gracias por tu palabras rsocial3! Tu comentario me hace recordar una foto que quiero compartir contigo y con todo el que le apetezca leernos:

      “Creemos en la utopía porque la realidad nos parece imposible”:

      Qué curiosa es la vida, buscando esta foto entre mis carpetas, he encontrado esta que viene a colación y que resumen el mensaje que quiero compartir contigo y que alguna manera, define mi modo de entender la vida:

      “En tiempos de crisis, mantener la sonrisa es un acto revolucionario”
      Me gusta

      ¡Gracias por participar en la construción de lamusicadelagua! 🙂

  3. manukira@hotmail.es

    RENACER Y DESPERTAR
    Esto lo escribí hace ya algún tiempo, en mi Faceboot, ahora lo saco del baúl de los
    recuerdos, para compartirlo contigo.
    Gurdjieff, nació en lo que era territorio ruso a finales del siglo XIX. Peregrino durante toda su vida por la India, China, Japón y Oriente Medio, buscando respuestas a las preguntas de siempre, las eternas preguntas. Su biografía, bastante extraordinaria, parece un compendio de experiencias y hazañas que ilustran y justifican su audaz y provocativo pensamiento, para algunos genial, para otros delirante.
    Conocí sus escritos en los años 80 en Barcelona donde residí durante 15 años Esta ciudad ha sido durante mucho tiempo, la cuna del ocultismo y misticismo en este país. Al principio empece a leer a este autor y a otros,y con el tiempo aprendí que no es lo mismo leer que comprender. Yo lo consideraría como un maestro del alma, sana esas heridas, qué solo se curan con el conocimiento interior.
    Al final de su vida en Francia donde murió en el 1949, escribía algunas de sus ideas más impactantes. La más provocativa, según autores como Bucay. Es la de aquel texto en la que sugería que para vivir verdaderamente era necesario despertar.Pero que ese despertar no seria posible sin antes haber transitado algunas muertes y otros tantos renaceres.
    Considero que esos despertares no son patrimonio exclusivo de unos pocos elegidos, que pasan su vida recorriendo el camino espiritual de la iluminación, eso despertares son patrimonio de todos, seres grandes o pequeños. En algunos seres son sorprendentes y transformadores. Otras veces parecen nimios incidentes poco importantes, pero la suma de todos esos sucesos, conforma nuestro camino espiritual, y son el fundamento que nos hace cada día crecer como personas, y ser un poco mejores.

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