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Entornos Personales de Aprendizaje (PLE). Mi Experiencia.


Participar en un MOOC no es nuevo para mí, pero cada uno de ellos, ha sido una experiencia nueva. Desde que descubrí mi pasión por la eduación, he estado abierta y en la búsqueda de nuevas experiencias (formales o no) de las que aprender del mundo de la educación.

Habiendo terminado la universidad y habiendo encontrado un trabajo afín a mi pasión, pareciera que lo tuviera todo hecho, pero pronto descubrí que no. En mis primeros años de práctica profesional aprendí tanto o más que en la universidad, sin embargo, llegó un punto en el que me encontré ávida de experiencias formativas. Por dos motivos. Quería sentir que seguía en contacto con las tendencias de mi ámbito de conocimiento y porque mi campo profesional se abría a nuevas experiencias y necesitaba sentirme más segura en algunos campos.

Por otro lado, en mi faceta más personal, siempre he sentido interés por las Tecnologías de la Información y  la Comunicación (TIC) y nunca sentí miedo a enfrentarme a ellas. Internet revolucionó mi vida en lo personal en lo profesional y en mi faceta más social.

Lo virtual acerca lo real a través de la telefonía móvil.

Empecé a hacer búsquedas de contenidos nuevos para mí y necesarios para mi desarrollo profesional. Pero también empecé a buscar contenidos que  me resultaban de interés, me despertaban curiosidad y que me motivaba buscar, leer y pensar sobre todo eso. Ahí empecé a tener la necesidad de ordenar, guardar y hacer accesibles esos contenidos, para rescatarlos en otro momento, o para compartirlos. Y ahí descubrí herramientas y recursos para hacerlo,  como Evernote, Pocket o Pinterest

Aquí empezó otra etapa. El descubrimiento: Las Redes Sociales (RRSS), son un antes y un después para mí. Me ocurría, que en conversaciones del ámbito profesional y de otras esferas de mi vida, surgían temas de los que había leido interesantes artículos a partir de una búsqueda  en Internet. Y con la llegada del whatsaap, el correo electrónico en el teléfono o incluso a través de las redes sociales, podía compartirlo al momento con la persona con la que estaba hablando. De manera  rápida y sencilla.

Trabajo en contacto diario con las nuevas necesidades sociales, educativas, familiares, económicas y políticas que tiene la infancia. En una sociedad cambiante, los profesionales (todos), tenemos que estar en constante actualización. Sin darme cuenta y gracias a Internet, a las Redes Sociales y en definitiva gracias a las conexiones con otras personas y con otras experiencias, encontré mi camino.

Después de un tiempo enamorándome de Twitter y de aprender y disfrutar de lo que otros compartían, sentí la necesidad de tener un Blog propio. Primero porque me gusta escribir y segundo porque sentía la necesidad y casi la responsabilidad de compartir. En septiembre de 2012 empecé a escribir en mi propio blog lamusicadelagua. En ese tiempo también empecé a tener encuentros, reuniones y a participar en eventos donde encontrarme con esas personas y con esos contenidos. Mi participación en Kfe Innovación, Pin Slip Party, GrinUGR, Cocorocoó, entre otras, son algunas pruebas de ello.

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Participantes en @kféinnovación04, Huétor Vega, Granada (2011). Entre otros @marianoh @balhisay y @polisea

Y en ese camino, descubrí los Entornos Personales de Aprendizaje, o Personal Learnig Environment (PLE) y los Cursos, Masivos, Abiertos y en Linea, o los Massive Online Open Course (MOOC), y me dí cuenta de que eso que yo estaba haciendo, tenía nombre (PLE) y que en los MOOC´s encontraba un nuevo camino, entre muchos otros.

Por eso, cuando participé en el MOOC “Educación Superior en Red” de la Universidad de Valencia. #EsenredUV, me identifiqué especialmente con los contenidos que trabajamos entorno a los PLE. Y por eso, en este  MOOC, Innovación en la Formación Continua y herramientas 2.0, elijo el tema de los PLE como contenido en el que profundizaren en esta primera unidad. Para ello, he leído nuevos artículos, he releído mis propias reflexiones sobre el mundo de los PLE´s y he incorporado nuevos contenidos. También he decidido compartir mi experiencia entorno a esos contenidos, procesos y aprendizajes, con los que me identifico y que son los que me llevan a querer seguir investigando y a querer seguir soñando sobre cómo desarrollar experiencias donde innovar, compartir, aprender y crecer.

Esto, para mi trabajo como responsable de proyectos de acción social dirigidos a la infancia, me da un sin fin de posibilidades de introducir en la práctica estos nuevos aprendizajes, herramientas, enfoques y  modelos. Me he dado cuenta de que hablar de  participación, de voluntariado social, de colaboración, de aprendizaje servicio y de blogs, comunidades de aprendizaje, comunidades de práctica y en definitiva aprendizajes emergentes, está totalmente ligado y que de esta primera experiencia en #EaspMOOC13, me quedo con el compromiso de buscar, leer y reflexionar sobre la siguiente idea, que me ha despertado especial interés,  a colación de una de las lecturas propuestas entorno a los PLE: cómo hacer los aprendizajes formales más informales y a su vez cómo formalizar la práctica, para luego, por supuesto, compartirlo.

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Y la vida… es esto.


La vida es esto,  lo que estamos viviendo en este momento. No es lo que pasó ayer ni lo que sucederá mañana,  ni si quiera lo que está por venir… ¡La vida es hoy!

“En la vida ningún acto es neutral”. Gracias querida y admirada Nieves Pecete, por regalarme estas palabras. Cuánto de cierto hay en ellas y quizás qué poco las tengamos en cuenta. Todos nuestros actos, todos, nos ayudan a crecer como persona o por el contrario, nos ayudan a no crecer. Y cuando digo todos, me refiero a todos los actos que una persona pueda llevar a cabo en su día a día, desde el más insignificante hasta el más transcendental. Desde que aprendí la importancia de estas palabras, quizás no las haya tenido en cuenta todo lo que se merecen pero, curiosamente, me doy cuenta de que vienen a mí cuando las necesito.

Hoy quiero hablar de historias de vida que me hacen tener fuerza, canalizar mi energía y reajustar mi visión ante los problemas del día a día.

Hoy quiero hablar de Marilo, de Carmen, de José…. de personas que tratan de mejorar el mundo desde sus posibilidades más cercanas. Podría hablar del voluntariado, pero lo que quiero reflejar aquí va mas allá. Hoy quiero hablar de personas. Personas que descubren que en el “ayudar a otros” son ellos los que se ven ayudados, sin haberlo si quiera pretendido. Esa ¡es la magia de la vida!

Por eso me planteo, que por muy mal que esté el país, el mundo… y por muchas que sean las dificultades que cada persona tenga…sigo creyendo en la vida,  en las personas y en su capacidad de cambio, de mejora, de transformación y  de crecimiento.

No paro de encontrarme con buena gente. Esa, de la que dicen que va  quedando poca. ¡No me lo creo! Y no me lo creo porque no paro de ver muestras de lo contrario.

En mi día a día profesional tengo la suerte y la desgracia de trabajar con niños que por motivos de salud no pueden asistir a sus centros educativos. Y recalco tanto la desgracia como la suerte. La desgracia de ver situaciones de salud en la infancia, que las mires por donde las mires, son injustas.

¿Y la suerte ? Tengo la surte de conocer a padres que aun habiendo sobrevivido a sus hijos, siguen viéndole el sentido a la vida. Gracias Rocío, por enseñarme esto.  Tengo la suerte de conocer a niños que aun viviendo duros procesos médicos, tienen como motivación el seguir en su proceso educativo, superar cada curso escolar y seguir formando parte del grupo de amigos y amigas con los que vienen compartiendo clase y vida en su día a día.                     ¡Y lo consiguen!

Tengo la suerte de conocer a personas que aunque estén viviendo situaciones personales y laborales muy duras, siguen viendo el sentido de ayudar a los demás.

Si me lo llevo a un plano aún más personal me planteo… ¿Cómo queremos mejorar el mundo si no le damos los buenos días a nuestros vecinos cuando los vemos en el pasillo? ¿Cómo queremos que la situación política, económica y social mejore? ¿Hacemos cada uno desde nuestro pequeño entorno algo para mejorar la vida de los que tenemos alrededor?

En este momento no puedo dejar de acordarme de mi querida amiga y compañera  Ana Belén Fernández. Durante el tiempo de estudios universitarios, mi compañera y yo descubrimos nuestra pasión por la educación y nuestra convicción en que desde nuestra pequeña esfera, algo teníamos que decir y que hacer.  Cada noche, nos sentábamos en la mesa camilla para “tratar de mejorar el mundo” y cada noche llegábamos a la misma conclusión:

“Lo importante, para mejorar el mundo, es que “se nos remuevan las tripas” y que empecemos, por dar los buenos días o compartir una sonrisa con las personas que tenemos a nuestro alrededor”.

Que se nos remuevan “las tripas”, puede sonar hasta burdo a priori, pero no deja de decir, que nos preocupen y nos duelan las injusticias. Que tengamos un gesto amable con nuestras personas cercanas, puede sonar simple y  hasta superficial, pero, miremos a nuestro alrededor…

La vida es esto, la vida es hoy. Y en la vida, contamos las personas. Y en nuestro desarrollo, da igual que tengamos un contexto personal, familiar, profesional, social que nos acompañe… en definitiva en nuestro más intimo pensamiento, nos encontramos con nosotros mismos y ahí es donde cuenta cada día, cada gesto, cada noticia, cada sensación. En los días más grises, sorprendentemente se puede ver el arco iris. Qué curioso… aprendamos de eso y quedémonos sólo ese gesto amable, ese aprendizaje, ese aspecto positivo que seguro que si nos paramos detenidamente a pensar, hemos vivido y vivimos cada uno de nosotros, cada día.

La vida es esto, la vida es hoy. Y hoy, sé que quiero seguir contribuyendo a mejorar el que será el hoy de muchos otros un mañana.

Creo que, el hecho de que seamos sensibles a las injusticias y que desde ese plano nos planteemos qué podemos hacer al respecto a nuestro alrededor, es la clave. En paralelo, esforzarse para que cada día tenga sentido en nuestras vidas, es el camino.

¡Tenemos tarea!

Momentos revitalizantes. Mi jardín y el porqué del fallido bosque de orquídeas.


Aunque quisiera tener un bosque de orquídeas, flores de loto, magnolios y jazmines, tengo cactus, dos palmeras, una higuera y un rosal… ¿es cuestión de conformarme?

He tenido un limonero, un ficus, margaritas y una tomatera. ¿Porqué no busco lo que quiero?…. ¡Seamos realistas! 

Por  más que yo quisiera otra cosa, he aprendido a tener en cuenta los factores ambientales, la dedicación que requiere y la peculiaridad en cada especie… Esto me lo enseñan las plantas de mi pequeña terraza. ¿Podríamos aplicarlo a otros campos?

Me aventuro a pensar que sí, en base a mi jardín.

Los cactus me enseñan su afán por agarrarse a la vida, por aprovechar y crecer con la más ínfima gota de agua y por florecer cuando son maduros, al menos una vez al año.

La higuera, me muestra su capacidad de adaptación al medio y el arte de dar frutos, aún implicando eso, quedarse esquelética la madre.

Y el rosal, ¡más duro que El Alcoyano que es mi rosalillo! Se empeña en crecer, en estar bello, en darme todas las flores que puede y en enseñarme la lección de las rosas y las espinas.

Este es mi jardín. Y vuelvo a las preguntas y a lo aprendido: ¿Es cuestión de conformarme? ¿Por qué no busco lo que quiero? He aprendido a tener en cuenta los factores ambientales, el nivel de implicación  y la peculiaridad. ¿Podemos aplicar esto a otros campos?

Después de esta reflexión mi respuesta es ¡Sí! Lo podemos aplicar a las personas, a su interrelación, a su desarrollo personal y profesional, a las organizaciones y puede que a muchos otros campos. ¿Y con esto qué?

Teniendo en cuenta esto, me aferro a la vida como los cactus, me adapto al medio como la higuera y me empeño en crecer y en ser bella por dentro, como mi rosalillo.

También he aprendido a no perderme el privilegio de admirar una orquídea, una flor de loto o un jazmín. Eso sí, en su hábitat.

Quizás por eso, mis momentos más revitalizantes, se producen en mi jardín. ¿Momentos revitalizantes? Sí, esos capaces de hacer cambiar tus emociones, tu pensamiento y tu motivación. Esa sonrisa que te cruza por la calle una persona desconocida y que te alegra la mañana. Esa música que hace ponerte a bailar en casa, a pesar de ser un día a duro. Ese sonido, ese olor, ese cualquier cosa que te hace seguir viendo la vida con óptimismo y  con ganas de mejorar, cada día.

Todos necesitamos momentos revitalizantes, por eso animo a la personas a estar atentos, a saber identificarlos y a disfrutarlos. Nos darán fuerza para seguir caminando. ¡Está al alcance de nuestras manos!

PD. Eso sí, peras al olmo, no.

Minientrada

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